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domingo, octubre 19, 2008

ENTRE EL MAR Y EL DESIERTO

Soy Ángela
parte aún viva del desierto.
Mujer de tiempo entero en atavío de luz.

Nací de ráfagas que arrastran las espinas
sobre la arena brasa de la tierra,
del canto del cormorán
que hace su nido sobre los ojos calcinados
de un dios ciego.

Soy inmune a la humareda rígida de los cardos
en la planicie extraviada.
Se ha hundido mi cuerpo en la tenaz arena escurridiza,
donde no hay alas encendidas que evoquen sueños presurosos;
donde no amanece ni destila vino la humedad,
anhelo insensato de lo yermo.

Mi silente raíz, libre del aire, se expande bajo esta vastedad
que evoca el tiempo.


TATUAJE DE LUCES
Tatúas tu rostro de estrellas
en las dunas de tu piel:
textura arena.

Viajas en horizontes de luz
hasta el silencio de tu isla.

Eres constelación en el desierto
que avanza cauteloso
en busca de la lluvia,
del agua decantada de mar
para que alumbre el valle
de cactáceas maduras...

Antropología, ecología, fotografía, poesía: se miran, se saludan, se complementan y comulgan amorosamente para entregarnos testimonios del vivir y sentir de una comunidad llamada "Conca´ac" enclavada en el noroeste sonorense de México. La estética fotográfica enmarca uno de los rostros de México; incofundibles ante los ojos del mundo. Más que con los ojos, miramos con el alma.
Ricardo María Garibay, fotógrafo mexicano, dispara dardos al corazón porque su corazón también es antropólogo de la realidad social. Se hace parte del pueblo, habita con ellos, se entrega, convive, se deja querer. Regresa y comparte su trabajo artístico; más de 60 fotografías en blanco y negro(característico en él), ilustran el libro de arte: ENTRE EL MAR Y EL DESIERTO.

Esmeralda Loyden, periodista, poeta y cuentista: Investiga, costura la palabra, que da forma y ritmo al trabajo visual de Ricardo. Cada fotografía es arrullada por su poesía.

Días arduos de un trabajo documental, emotivo y artístico entre el mar y el desierto en un paisaje preñado de recursos naturales y de olvido...Ricardo y Esmeralda nos transportan a la gente, la "gente" ya que en su lengua, "Conca´ac" significa eso: GENTE. cinco letras hilvanadas en mayúsculas, que intrepreto: Generosidad. Entendimiento. Naturaleza. Tradición. Entrega.

El desierto y el mar; binomio natural, cobija a los Conca´ac o llamados "Series" en el mundo occidental.
Sol, curtidor de piel morena. Frío, calador de huesos. Historia remendada de invasiones y despojos, enaltece la dignidad de una comunidad aferrada a la vida sagrada y la supervivencia.

El poeta Eduardo Langagne, en el apunte inicial del libro, narra: "Aliados del desierto y el mar, los Conca´ac han sobrevivido junto a las cactáceas, las serpientes, el águila y el venado bura. Han mantenido una lengua cargada de códigos secretos, de magia y conocimiento. Nosotros hemos aprendido así que su identidad está basada en tres conceptos esenciales: territorio, idioma y nombre. Una comunidad persistente, a pesar de que la geografía les esconde el agua dulce y se las envía a lo más profundo, hacia un sitio lejano debajo del paisaje"

"El viejo Conca´ac conoce las leyendas y los mitos, imagina y recuerda, sabe cómo hacer crecer el cabello, curar los riñones y quitar la gripa, aliviar el dolor de los pies del caminante y apaciguar la diarrea, aplacar los granos en la piel y remediar la viruela y otras muchas infecciones" Langagne, va más alla: "Aquí, el niño aprende, el hombre contribuye, el anciano se respeta: la vida tiene así una expresión de plenitud"

Esmeralda nos cuenta: Los Conca´ac son ajenos a la religión católica, se han organizado en libertad para decidir sobre su vida sexual o el número de hijos que pueden tener por pareja. Conforman una comunidad que respeta a sus deidades; aman y cantan a la lluvia, al viento, al mar, a la naturaleza. Su territorio abarca la Isla Tiburón, la más grande de México, localizada en el municipio de Hermosillo, Sonora, en el Golfo de California, hoy Reserva Especial de la Biosfera.

Su testimonio documental, poético y fotográfico, hacen del libro "ENTRE EL MAR Y EL DESIERTO" una joya de la antropología social.

Los Conca´ac son como aquel viejo sabio que un día me dijo: "La vida es una Universidad, que no expide títulos" así es su pueblo de mil habitante, una Universidad en donde tenemos que aprender a tomar de la naturaleza, sólo lo necesario; el saber dar, que implica generosidad y humildad; y aprender a resistir para sobrevivir.

Gracias, cinco veces Ricardo María. Te sigo...

Libro: Entre el Mar y el desierto
Fotografía: Ricardo María Garibay
Investigación y textos poéticos: Esmeralda Loyden

sábado, septiembre 08, 2007

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA DE MÉXICO

REGALOS:

Plasmaré pinceladas de mis vacaciones recorriendo lugares mágicos de mi país en compañía de mi amiga italiana. Comparto con ustedes los regalos. ¡Gracias! Melandri.

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA DE MÉXICO


Más allá de la moderna belleza arquitectónica, el Museo Nacional de Antropología de México, es custodio de nuestras raíces culturales e históricas, del brillante pasado prehispánico…Recorrer sus 24 salas es recibir una cátedra de historia y arte; de antropología y arqueología…que asombra al más escéptico.

Integrado por 10 salas dedicadas a la arqueología y 14 salas a la etnografía, nos remonta a ese pasado que es presente y será futuro.
En un recorrido de 4 a 5 horas se aprecian las colecciones arqueológicas y etnográficas de un recinto, considerado por los que amamos la arqueología y antropología, patrimonio nacional.

Expone principalmente, las civilizaciones prehispánicas que habitaron en territorio mexicano, las transformaciones que sufrieron al entrar en contacto con los europeos y la situación actual de los grupos autóctonos, descendientes de los mayas, zoques, mixtecos, purépecha, huastecos, totonacos, nahuas, zapotecos, toltecas.

Su fundación data de 1964, bajo los trazos modernos del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, cuyo objetivo perdura: creado con propósitos educativos y la divulgación de sus contenidos, lo que significa que más allá de reunir, exhibir y preservar los tesoros de las culturas pasadas y presentes, brinda una enseñanza sobre ellas, presenta su origen, la evolución y las aportaciones de las culturas prehispánicas y los grupos indígenas de México.

La arqueología es la ciencia que se ocupa del estudio de las sociedades humanas del pasado a través del análisis de sus huellas culturales y de los hallazgos materiales.

La antropología física es la disciplina que busca principalmente los vínculos entre las características biológicas del ser humano y sus actividades culturales.
La etnografía es una rama de la antropología que estudia los grupos humanos desde un punto de vista descriptivo y analítico.


Las SALAS DE ARQUEOLOGÍA(10) dedicadas a las culturas prehispánicas y clasificadas sobre tres criterios: temporal, cultural y regional, nos introducen a lo qué es la antropología, seguido por el poblamiento de América, prosiguiendo en una cronología con culturas desarrolladas en el Preclásico en el Altiplano Central(Teotihuacan,Toltecas); regiones periféricas de Mesoamérica: Oaxaca, Costa del Golfo, Maya, Occidente y Norte de México. Impresionantes piezas finamente talladas, cerámica, tumbas, joyas, yugos, máscaras, vasijas, recrean nuestra mirada.



Las SALAS DE ETNOGRAFÍA (14) fascinante espacios dedicado a lo que los antropólogos denominado culturas indígenas vivas: Purépechas, Otopames, Sierra de Puebla, Oaxaca, Costa del Golfo, Mayas, Nahuas. Aquí se conservan y difunden los objetos elaborados por los diversos pueblos autóctonos de México, características étnicas, lengua, religión, artesanías, indumentaria y tradiciones.

Como entidad científica y cultural, el Museo lo integran también talleres, laboratorios con espacios para la investigación, almacenes, bodegas, auditorios, biblioteca, servicios educativos, cafetería…

El Museo Nacional de Antropología de México, nos permite un profundo conocimiento de las culturas indígenas del país, es hundirnos en el tiempo y en el espacio. Entrada 45 pesos.

Fotografía: Monique Camus

sábado, abril 28, 2007

LOS OLMECAS

EN TANTO PERMANEZCA EL MUNDO NO ACABARÁ LA GLORIA DEL MÉXICO PREHISPÁNICO

Los arqueólogos y antropólogos la consideramos la cultura madre de Mesoamérica: LOS OLMECAS. A 3000 años de su florecimiento, las investigaciones abren nuevos caminos distantes al año 1150 a. de C. de su desarrollo en la Costa del Golfo de México(Tabasco y Veracruz)

Los olmecas significan en lengua náhuatl "habitantes del país del hule". Antropológicamente se les denominó olmecas xicalancas, siglos más tardes(XVI) se empleó el término olmecas arqueológicos. Ellos no fueron arquitectos como los Mayas, Totonacos, Teotihuacanos, sino escultores. Sus colosales cabezas cinceladas en piedra y jade dan una muestra de su arte. Los principales rasgos de las cabezas tienen una banda que les circunda éstas y que sirve de atributo de divinidad.

Impresionantes esculturas sugieren una sociedad dominada por una religión poderosa que según se creía, controlaban la lluvia y a los espíritus de la selva.
Los olmecas aportaron a otras culturas Mesoaméricanas las pirámides terraplenadas, centros ceremoniales, el juego de pelota, cabezas colosales, hachas, yugos, estelas y construcción de acueductos.

(Sacerdote de las Limas carga niño-jaguar)


Los olmecas fueron los iniciadores de la construcción de los panteones (grupo de Dioses). La idea de hombres-animales fantásticos fue una constante. Cada Dios tenía un nombre, con el cual se le representaba, como el Dios jaguar, el Dios pájaro-serpiente y el Dios águila.
Su arte se dintinguió por ser naturalista y simbólico. El jaguar y la serpiente reciben trato preferencial de los escultores olmecas. Sus piernas cruzadas, torso inclinado, brazos apoyando las manos en el suelo, son símbolo de autoridad y majestad, son expresiones de un estilo único. Uno de los motivos preferidos por los artistas olmecas fue la de representar a bebés en piedra o en barro con las más variadas expresiones.

(Dios Olmeca. Figura esculpida en jade)

El arte olmeca a se caracteriza primeramente por el tratamiento naturalista de las formas con gran fidelidad al objeto. En otra etapa, se plasman rasgos zoo antropomorfos y con mayor abstracción. San Lorenzo, La Venta y Los Tuxtlas configuraron el área metropolitana de los olmecas. Los arqueólogos plantean que, con los olmecas se inició el calendario, la numeración y la escritura.

(Glifos olmecas)

Hoy, las investigaciones conducen a sitios en el estado de San Luis Potosí, Mex., en donde se han encontrado esculturas y cerámica caracterizadas por el arte olmeca. La búsqueda apasionante del pasado humano en esta región de México, dará, resultados que conducirán a síntesis nuevas y que tal vez unos descubrimientos que aún no podemos sospechar obligarán a los arqueólogos, antropólogos, historiadores y disciplinas afines a modificar profundamente las concepciones hoy admitidas.

La herencia olmeca se perpetuó hasta la caída de Tenochtitlán en el espírítu y en el arte de los indígenas, y perdura en algunas partes, cuyo presente está impregnado de pasado.