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lunes, febrero 08, 2010

TINA MODOTTI Y EL MURALISMO MEXICANO: II PARTE

La clase trabajadora (José Clemente Orozco)
Maternidad (J. C. Orozco)
La basura o Muladar de símbolos (J. C. Orozco)
Mural Emiliano Zapata
El tianguis
En la trinchera
Fin del corrido
El mal gobierno
La tierra dormida
Sangre de los mártires agrarios
Retrato del niño Ignacio Sánchez
Niña de pie con collar
Tehuana

Tina Modotti, amó México. Afortunadamente su lente, no distorsionó la realidad mexicana. Conocedora de su cultura, realiza aquí su mayor y mejor producción fotográfica.
Las fotos de los murales, fueron tomadas en una fecha muy cercana a la realización misma de las obras de los muralistas, lo registra en su libro Maricela González Cruz Manjarrez.
De las 5 fotografías realizadas a los murales de José Clemente Orozco, 3 mostramos aquí, las demás pertenecen a murales de Diego Rivera.
La fotógrafa italiana, enfatiza el México rural, popular, más que el urbano. A través del campesino, el obrero, personajes de lucha, a su parecer, transformadores de cambio social.
Mujer de belleza sorprendente y frágil del alma. Para el prestigiado fotógrafo mexicano, Manuel Álvarez Bravo, las fotografías más valiosas de Tina Modotti son las de la etapa de transición: "Tina tuvo dos períodos: el romántico y el revolucionario. En el primero con gran influencia de Weston, fotografiaba flores, objetos delicados, superponía negativos para conseguir efectos más sensibles del cristal. En contacto con el medio revolucionario mexicano, se desarrolla su segunda etapa. El período de transición produjo algunas obras que van a pasar a la historia, como las manos del campesino agarrando la pala o las manos de la lavandera. Para mí es el momento más alto de la fotografía de Tina"
La italiana ingresa al Partido Comunista Mexicano en 1927. Se involucra en actividades políticas, lo que provoca al gobierno mexicano y la expulsa del país, un año después de la muerte de su compañero, el líder comunista cubano Julio Antonio Mella, asesinado en las calles de la ciudad de México en 1929 mientras paseaba con la fotógrafa.
En el ámbito cultural de la época, expuesta su obra fotográfica en la Biblioteca de la Universidad Nacional, Tina escribe el texto "Sobre la fotografía": "La fotografía, por el hecho mismo de que sólo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida objetiva en toda sus manifestaciones; de ahí su valor documental, y si a esto se añade sensibilidad y comprensión del asunto, y sobre todo una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desenvolvimiento histórico, creo que el resultado es algo digno de ocupar un puesto en la revolución social a la cual debemos contribuir"

Libro: Tina Modotti y el muralismo mexicano
Autor: Maricela González Cruz Manjarrez
Editorial:UNAM

martes, febrero 02, 2010

TINA MODOTTI Y EL MURALISMO MEXICANO: I PARTE

La danza de los listones
Entrega de armas o En el arsenal (Julio Antonio Mella y Tina Modotti)
Entrega de armas o En el arsenal(Frida Kahlo)
La muerte del capitalista
Fin del corrido
Alfabetización
Emiliano Zapata
Unión
La noche de los pobres o El sueño
Banquete de Wall Street
Extraordinario es, lo que huele, siente, expresa, nuestra identidad. Diego Rivera, tan propio y tan perdurable. La huella fotográfica, digna de admirarse, nos exhibe el libro TINA MODOTTI Y EL MURALISMO MEXICANO, a cargo de Maricela González Cruz Manjarrez y editado por la Universidad Nacional Autónoma de México.
Tina Modotti, fotógrafa italiana, no es ajena al movimiento cultural de la época. Llega a México(1926-1930) acompañando al fotógrafo norteamericano Edward Weston.
El archivo fotográfico Manuel Toussaint del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, resguarda la colección de 115 fotografías realizadas por Tina Modotti, que reproducen alguna de las principales obras de Diego Rivera y de José Clemente Orozco, principalmente los murales pintados en la Secretaría de Educación Pública, Chapingo y la antigua Escuela Nacional Preparatoria.
Tina dejó de ser la aprendiz, modelo y amante de Weston, para dar paso a la fotógrafa comprometida; logrando un estilo propio acorde a la etapa posrevolucionaria de México.
Por encargo de los muralistas mexicanos, Diego Rivera y Clemente Orozco, la italiana toma las fotografías entre 1927 y 1930. Dos lenguajes plásticos: la fotografía y la pintura se interrelacionan y acentúa la imagen fotográfica como un medio de difusión y divulgación. Tina Modotti, como se observa en cada una de las fotos, resalta detalles, encuadres arquitectónicos, expresiones llenas de vida; puede ser un rostro, unas manos, un brazo, un gesto. Su cámara Séneca captó momentos memorables del México de la década de los veinte.
La autora del libro y maestra en historia del arte, Maricela González Cruz Manjarrez, es responsable de la colección fotográfica Tina Modotti, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, en sus líneas menciona el aprecio al trabajo de Tina Modotti y Weston por parte de los muralistas mexicanos, de manera especial, Siqueiros y Rivera.
El formato de las fotografías resguardadas es de 8 x 10 pulgadas, algunos trabajos de restauración y conservación mantienen a la colección en buen estado.

Nota: Todas las fotografías presentadas(I parte) son murales de Diego Rivera.

domingo, enero 24, 2010

RULFO mis imágenes y mi muerte

A mi amigo, Caleb.















Escritor, poeta y fotógrafo. Tocó lo más profundo de nuestro ser en tan pocas, pero exactas y justas palabras. El hombre solitario, ambulando en su propia existencia fantasmal y profunda: JUAN RULFO.
El libro "Rulfo mis imágenes y mi muerte" presenta un abanico de retratos(55) realizados por la fotógrafa mexicana, Daisy Ascher. Al adquirirlo en una librería de viejos, lo que más llamó mi atención es que se dejara fotografiar por ella. Textos del escritor, Fernando Benítez y del arqueólogo, Eduardo Matos, (dos) dibujos del pintor, José Luis Cuevas, acompañan las fotografías y dan el toque especial al cuaderno editado en 1987 por el Departamento del Distrito Federal; un año después de la muerte de Rulfo ¿Qué pretendió fotografiar Daisy? Tal vez el mundo de Pedro Páramo y El llano en llamas, es decir, el México de nosotros mismos.
Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo, señala: "Siempre he pensado que para que Juan Rulfo nos pudiera dar el lenguaje de la muerte debió de convivir con ella. Todo en él es muerte, una muerte cotidiana que se vive a cada minuto, en cada momento. La cámara capta un instante de existencia en donde Juan Rulfo o su fantasma o lo que sea, se convierte en un personaje más de su propia creación y permanece en ese límite en que el reloj ya no avanza, en donde lo eterno descansa, simplemente, en el umbral del tiempo capturado"
Fernando Benítez y Juan José Arreola, fueron los amigos más cercanos a Rulfo.
Benítez, narra en su presentación:"Durante 15 años viví a su lado. No dormía. Al final se había alejado de todo. Vivía muerto como Pedro Páramo, pero ese muerto irradiaba una humanidad cálida, un sentimiento de ternura comprensiva que despertaba el amor en sus amigos. En esos 30 años que Rulfo no publicó nada suyo, estuvo muy activo. Se olvidó de su obra literaria, no le concedió la menor importancia, la dejó atrás como Rimbaud; pero su obra, a lo largo de tres décadas, creció por sí sola con absoluta independencia de su autor y terminó definiéndolo. Huía de la fama y la fama agigantada lo hostigaba. Se había organizado una agonía solitaria. A medida que crecía su fama, se metía más en sí mismo, se ocultaba usando las tretas de un delincuente perseguido. No comprendí su tristeza y sólo sé que esa tristeza ausente, hoy empeora la mía"
"Rulfo sabía que iba a morir y tuvo respeto de sí mismo. El cáncer es un gran escultor. Va tallando, va afilando perfiles lentamente. Descarna, cava las mejillas, hunde los labios. Seca los brazos y piernas, cuello y cabeza. Rulfo cerró las puertas y sólo tenían acceso sus íntimos. El trabajo de la muerte es duro, debe ocultarse. Yo sólo veía que su bulto bajo la colcha se hacía cada vez más pequeño. Cerró los ojos y durmió cuando intuyó que el trabajo había terminado y su tránsito lo supo ocultar hasta de su mujer y sus hijos. Su pudor fue perfecto" expresa, Fernando Benítez.
Con su destreza pictórica, José Luis Cuevas, delinea a Rulfo: un rostro salpicado de drama y de esperanza.
Daisy Ascher, dirigida por Rulfo en sus propias fotografías, pretende que sus ojos sean los ojos de desolación de Juan: muros ruinosos, panteones, calaveras, pueblos abandonados, la cara cobijada por manos, temeroso de que la cámara le sustrajera su alma.
Ascher, Fotógrafa de la figura humana, especialista en el género del retrato, después de cuatro meses de amistad, propone a Rulfo:
-Juan, me encantaría hacerte una serie de retratos. Ya los tengo pensados...después de toda esta experiencia contigo, de conocerla y conocer tu literatura, me gustaría retratarte con Pedro Páramo, con la muerte, con su madre, con su padre, con el tiempo, con tu pueblo, y con toda esa gente que nunca sabré si existe o no. Por supuesto, Juanito, que eso nos tomaría de tres a cuatro meses de estar juntos ¿Qué te parece?
- Bueno Daisyta, hago el trato contigo y con nadie más que contigo.
...Y así empezó lo que llamo Cómo retraté a Rulfo.

sábado, diciembre 20, 2008

HISTORIA DE LA BELLEZA
















Inicio la lectura de un libro de arte deslumbrante, que se antoja coleccionable. Más de 400 ilustraciones dialogan, sienten y conmueven, ya que a partir de una pintura, escultura, joya arqueológica, arquitectura, naturaleza muerta, una forma abstracta, un dibujo retro, el cuerpo humano, los astros: El semiólogo Umberto Eco, plasma las formas en que se ha concebido la belleza en la historia antigua y contemporánea.
¿Lo feo es necesario para la belleza? ¿ Los ciego ven con el corazón y tocan con el alma...?
Un regalito para ustedes, queridos amigos ¡FELICIDADES! Un abrazo fortalecido. Les deseo humildad y sencillez.

Monique.