sábado, diciembre 01, 2012

ENTRADAS MEMORABLES


"La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad"


"Dos cadenas montañosas atraviesan la República, aproximadamente de norte a sur, formando entre sí valles y planicies. Ante uno de estos valles, dominado por dos volcanes, se extiende a dos mil metros sobre el nivel del mar, la ciudad de Quauhnáhuac. Queda situada bastante al sur del Trópico de Cáncer; para ser exacto, en el paralelo diecinueve, casi a la misma latitud en que se encuentran, al oeste, en el Pacífico, las islas de Revillagigedo o, mucho más hacia el oeste, el extremo más meridional de Hawai y, hacia el este, el puerto de Tzucox en el litoral atlántico de Yucatán"


"El amado suelo de mi patria es de nuevo para mí un motivo de alegría y de tristeza. Me encuentro ahora otra vez, todas las mañanas, en las alturas del istmo de Corinto, y mi pensamiento, como una abeja entre las flores, vuela a menudo de aquí para allá entre los mares que, a derecha e izquierda, mantienen la frescura al pie de mis montañas soleadas"


"Hoy a muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. recibí un telegrama del asilo:"Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias". Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer"








"Se puede decir que la pequeña ciudad de Verrières es una de las más bonitas del Franco Condado. Sus casas blancas, con los tejados puntiagudos, de tejas encarnadas, se extienden por la falda de una colima, en cuyas más leves sinuosidades resaltan unos manchones de recios castaños. Varios centenaraes de pies más abajo de las fortificaciones, antaño construidas por los españoles y hoy día en ruinas, corre el Doubs"



"Imponente, el rollizo Buch Mulligan apareció en lo alto de la escalera, con una bacía desbordante de espuma, sobre la cual traía, cruzados, un espejo y una navaja. La suave brisa de la mañana hacía flotar con gracia la bata amarilla desprendida"

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la origa de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo"



"Gregorio Samsa, al despertarse esa mañana después de un sobresalto sueño, se halló sobre su cama convertido en un repugnante bicho. Estaba apoyado sobre su espalda, que ahora no era otra cosa que un duro caparazón, y al levantar la cabeza, pudo ver su vientre oscuro, atrevesado por callosidades, cuyo volumen apenas si resistía la colcha, que ya iba resbalándose hacia el piso. Incontables patitas, muy débiles y flacas en comparación con el resto de su cuerpo se movián ante sus ojos desmañadamente"



“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo”








"Detrás de él, en acongojado diapasón, volvía el albacea a su recuento de responsos, cruceros, ofrendas, vestuarios, blandones, bayetas y flores, obituarios y requiem -y había venido éste de gran uniforme, y había llorado aquél, y había dicho del otro que no éramos nada-  sin que la idea de la muerte acabara de hacerse lúgubre a bordo de aquella barca"


Querido Marco:
"He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia. El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en la primera hora del día. Me tendí sobre un lecho luego de despojarme del manto y la túnica. Te envío detalles que te resultarían tan desagradables como a mí mismo, y la descripción del cuerpo de un hombre que envejece y se prepara a morir de una hidropesía del corazón"



"¿Intentaría Chen levantar el mosquitero? ¿Golpearía a través de él? La angustia le retorcía el estómago. Conocía su propia firmeza; pero sólo era capaz, en aquel instante, de pensarlo con el embrutecimiento, fascinado por aquel montón de muselina blanca que caía desde el techo sobre un cuerpo menos visible que una sombra y de donde emergía sólo aquel pie medio inclinado por el sueño, vivo, no obstante, de la carne de hombre"


"¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont de Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual de nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que  necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico"


"Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S...y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K...
Había tenido la suerte de no encontrarse con su patrona en la escalera.
Su cuartucho se hallaba bajo el tejado de un gran edificio de cinco pisos y, más que una habitación, parecía una alacena. En cuanto a la patrona que le había alquilado el cuarto con servicio y pensión, ocupaba un departamento del piso de abajo; de modo que nuestro joven, cada vez que salía, se veía obligado a pasar por delante de la puerta de la cocina, que daba a la escalera y estaba casi siempre abierta de par en par"

"Llamadme Ismael. Hace unos años, no importa cuánto tiempo exactamente, con muy poco o ningún dinero en el bolsillo y sin nada en tierra que me interesara, creí que podría ir a navegar por ahí y ver la parte acuática del mundo. Es mi modo de ahuyentar la melancolía y regular la circulación. Cada vez que me sorprendo con una expresión de tristeza en boca que va en aumento; cada vez que un húmedo noviembre de llovizna anida en mi alma; cada vez que me descubro deteniéndome involuntariamente ante las tiendas de ataúdes, y siendo a cualquier funeral con que me encuentro; y especialmente si la hipocondría  me domina  de tal modo que hace falta un sólido principio moral para no salir a la calle y derribar metódicamente los sombreros de los transeúntes, entonces, comprendo que ha llegado la hora de hacerme a la mar cuanto antes"

Al igual que los caminos, interminables son los libros; construyen nuestro paisaje existencial; nos hacemos en ellos; nos miramos en ellos; y descubrimos  que sin ellos, la vida incompleta sería.

8 comentarios:

Camino a Gaia dijo...

Van mas allá los libros y no se contentan con nombrar al hombre, construir la infancia o tejer los meandros del pensamiento de la mujer. Su costumbre de mantenerse incorruptos cuando el cuerpo y la mente de quien los engendró solo son ya una mancha de humus en la tierra, los convierte en los pilares mismos de una civilización, amamantando la virginal curiosidad de quien aspira a beber de esa fuente que llamamos cultura.

Un saludo

**kadannek** dijo...

Recomiendo enfáticamente El Aleph de Jorge Luis Borges, uno de los mejores escritores que he tenido el placer de leer. La historia encierra varios misterios y reflexiones profunda, humanas y universales que hacerse.
También pienso que Hiperión no puede faltar en la lista porque amplía tu mente muy reflexivamente. Hölderlin parece un escritor algo olvidado,las nuevas generaciones difícilmente le conocen o conocerán. Es una excelente recomendación.
A Camus poco le conozco, pero es interesante.
Sé que 100 años de soledad de García Márquez es un clásico que no puede faltar en tu lista de literatura, se hace famoso por el realismo mágico dentro de la historia. Es un libro algo pesado o denso por la gran cantidad de personajes y familiares. En lo personal no me encantó.
La Metamorfósis de Kafka lo leí cuando era demasiado joven y quizás no le aprecié lo suficiente en ese momento. Kafka fue un insatisfecho,un inconforme con su obra, muy autoexigente y crítico de sí mismo, llegando a quemar y deshacerse de muchos trabajos que no vieron la luz, por ello no hay muchos libros de su autoría.
Rayuela es otro libro extenso, pero interesante, inclusodicen que tiene un secreto numérico para leerse. Cortázar en otro de mis escritores favoritos.
Dostoiewski tb se conoce poco hoy en día y vale la pena.

Moby Dick está en mi lista de pendientes, sé que es un clásico que hay q leer.

El resto de libros que se mencionan o sólo los conozco por título o por el autor, no puedo decir algo sobre ellos, pero seguro son buenas sugerencias.

virgi dijo...

Hace unos 30 años empecé a leer El Aleph y era demasiado para mí, ya nunca volví a cogerlo. Sin embargo (¡claro era más fácil y cautivador!), los Cien años lo releí varias veces. Mi hermana mayor era una fan de la literatura sudamericana.
Bajo el volcán (creo que ya hemos hablado), una maravilla que me motivó con urgencia a viajar a México (aunque todavía estoy aquí)…Hordelin ¡ah! anda a un par de metros pero nunca lo he abierto (sorry :).
El extranjero y Rojo y negro también los leí de joven, Camus me gusta mucho, qué hombre, Ulises lo tengo pendiente, siempre quiero empezarlo y nunca lo hago.
La Metamorfosis, impactante, gran y personal Kafka.
Pedro Páramo, otra gozada.
El siglo de las luces…lo empecé y no me atrajo.
Memorias de Adriano, palabras mayores. De Malraux no he leído nada.
Rayuela, qué decir? Un mundo en sí misma, alucinante.
Crimen y castigo y Moby Dick: yo de adolescente hurgando en los libros de mis padres.

Un abrazo, Monique, cada día me gustas más, que lo sepas.

Esilleviana dijo...

Vaya!! aún me siento más ignorante después de leer la relación de párrafos ilustres de libros emblemáticos. Hace muchos años traté de leer el Ulises de J. Joyce, no pude acabarlo. Crimen y Castigo lo leí en el instituto para un examen, Rayuela sí me gustó y mucho, pero los demás libros no los he leído, por tanto, gracias por estos fragmentos interesantes y por animarnos a conocer clásicos que merecen la pena frecuentar...

un fuerte abrazo :))

Ricardo Tribin dijo...

Muy buenas referencias literarias, muy querida amiga Monique.

Mil gracias y un abrazo bien grande.

fus dijo...

Me quedo con tus referencia y muchas gracias por compartirlas.

un abrazo

fus

Carmela dijo...

Entrañables autores.Valiosas obras.
Crimen y castigo, Pedro Páramo,El extranjero , La metamorfosis , Rojo y negro ....sacuden calando hondo .
Nadie puede quedar indiferente ante la talla de los escritores que seleccionaste.
Grandes maestros.
Un fuerte abrazo,Monique.
Lo mejor para el 2013.

Juan Hache dijo...

Dostoïevski siempre me ha parecido un autor completamente enigmático, te recomiendo este documental que me introdujo aun más en los escritos de dicho autor.
http://www.fidocs.cl/programacion-2011/peliculas/panorama-internacional/la-mujer-con-los-5-elefantes/

Saludos