lunes, marzo 26, 2007

UNA SEMANA CON GABO

Escrito por Ariel Dorfman

(René Zavaleta, Pablo González Casanova, Julio Cortázar, Ariel Dorfman, García Márquez, Jean Casimir, Carlos Quijano, Julio Scherer, Theotonio dos Santos)

Antes de esa semana en Coyococ en 1980, me había pasado casi siete años conspirando con Gabo, casi siete años a partir de 1973, gracias al exilio y a Pinochet, juntándome con él, almorzando en su casa en Barcelona y cenando en el Pedregal de San Ángel y sentados en los cafés de París y de Roma y hasta creo, una vez en Estocolmo, y siempre conspirando y conjurando y complotando, siempre en busca de la manera más expedita e imaginativa de deshacernos de las dictaduras que asolaban nuestra América Latina.

¿Qué más podía desear un escritor latinoamericano, joven como lo era yo en esa época, que pasarse horas sobre horas en la compañía del autor de CIEN AÑOS DE SOLEDAD? ¿Era posible pedir algo más, en medio de ese caudal de encuentros? ¿Era posible pedir algo más?

No me lo había siquiera planteado, cuando el destino me deparó en agosto de 1980 la oportunidad de compartir con Gabo y una serie de escritores una semana entera en Coyococ, Morelos, México, como co-jurado de un concurso literario sobre militarismo en América Latina. Digo que el destino me deparó esa gracia, porque es una delicia narrar la propia vida con una frase típica del mismísimo García Márquez, pero la verdad es que la invitación no provino del destino sino de Julio Scherer, el legendario director de la revista PROCESO, confabulado con mi editor de entonces, Wily Shavelzon de Nueva Imagen.

El tema para mal de nuestros pecados era el militarismo en nuestra triste América y no el modo en que Chéjov hacía fluir un cuento o la tierna violencia con que Cervantes trataba y maltrataba a sus personajes, pero La Dama del Perrito y El Jardín de los Cerezos y el Quijote y cantidad de otros libros nos rondaban, iban infiltrándose en las pláticas que acompañaban comilonas y deliberaciones, cómo no hablar de Kafka y Dante cuando discutíamos la gran novela uruguaya de Carlos Martínez Moreno, El Color que el Infierno me Escondiera o los borde imprecisos entre ficción y testimonio, fantasías y periodismo, cuando nos preguntamos si cabía en nuestra selección el compendio de fotografías Con Sangre en el Ojo, del chileno Marcelo Montesino. Pero no estábamos solos, él y yo, y a veces me bastaba con simplemente presenciar las escaramuzas de Gabo con Julio Cortázar, otro de los jurados o la porfía y finura con que él defendía un texto frente a Pablo González Casanova.

La primera noche en que llegamos estábamos tomándonos un trago afuera de su cabina. Y note que Gabo tenía bajo el brazo un manuscrito, y que no lo soltaba, que ni siquiera para beber o para servir algún bocadillo, por nada del mundo quería poner sobre la mesa esas hojas. Creo que esperaba que yo le preguntara qué traía, qué misterioso y escaso bulto ocultaba, y no lo defraudé y se lo requerí y él sonrió en forma casi coqueta y ciertamente maliciosa y me dejo entrever el título: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. Quise secuestrar esa novela de inmediato, olvidarme de los múltiples volúmenes que esperaban mi dictamen y benevolencia en mi habitación, pero Gabo no me lo permitió, “Las dos mujeres más importantes de mi vida”, sentenció, refiriéndose a Mercedes, su esposa, y a Carmén Balcells, su agente, “han anunciando que me van a matar si dejo que este libro salga de mis manos antes de que se publique”. Era una exageración. Julio Scherer, que escuchaba en forma sagaz nuestro diálogo desde su silla, admitió que él había leído ya esa crónica la noche anterior. Pero eso no me daba a mí ningún derecho ni tampoco esperanza, puesto que jamás se ha sabido de nadie decente que la haya negado algo a Scherer cuando él lo solicita con su habitual pasión e intensidad. De manera que decidí no insistir.

Y entonces, para mitigar mi desengaño, Gabo me regaló una revelación. El acaba de recibir, dijo, agregando que fue después de que hubiera terminado de escribir la novela, una copia de la autopsia del cadáver de Cayetano Gentile, el amigo suyo que en 1951 había sido ultimado a cuchillazos y cuya desamparada sombra y ventura exigía hace décadas una narración tenaz e inolvidable.

A Gabo le brillaban los ojos como un niño maravillado, como le deben haber brillado los ojos a Bernal Díaz del Castillo cuando, no lejos del sitio en que yo conversaba ahora con mi amigo, vio la capital de los aztecas y aseguró que le recordaba las ciudades ficticias del Amadís de Gaula. Y a mi también me brillaban los ojos ante ese viaje instantáneo a los orígenes, antes el vértigo de asomarse al modo en que García Márquez creaba sus obras. Para él, como para nuestra América, todo era a la vez verídico y fabuloso, historia e invención, dolor y mito. ¿Qué más podía pedir?

P:D: El artículo fue publicado en la sección cultural de la Revista PROCESO, lo traje a Conciencia Personal por mi admiración a tres escritores, allí presentes: Julio Cortázar, Julio Scherer y Gabriel García Márquez. La fotografía cumplirá 26 años.

6 comentarios:

Ula dijo...

Bonito homenaje a tan buenos escritores y que tanto hicieron por la vuelta a la democracia de varios paises que no la vivían.
Entrañable la foto. Julio Cortázar tan alto y apuesto como siempre, recordemos que no envejecía como el resto de los mortales.

Ave Fénix™ dijo...

Fijate mi papa lo admira notablemente, por algo sera no crees? que bueno que se les haga un verdadero homenaje a quienes se lo merecen, eso habla muy bien de que se les da la importancia merecida...

Gracias Monique por ese comentario tan tan acertado en mi blog, días antes había sido atacada por anonimos diciendo tonterias y con eso que pusist callaste a los "chismosos" disculpa que no ponga acentos no estoy en mi compu, estoy en la lap de mi hermana, bueno en realidad ese comentario me dio mucho gusto leerlo... de verdad agradezco que digas esas cosas... por algo agradezco que hayas entrado a mi blog!

MORGANA dijo...

Gracias por tan hermoso testimonio,
como el de muchos escritores también de españa, u otro pais que sufrio y aún siguen sufriendo represión.
Pero siempre nos queda la PALABRA,
nunca la podran asesinar.
Magnificos, brillantes escritores.
Muchos besos.

Eliolibre dijo...

Impieza hoy mi nuevo blog VIVA CUBA!
Direccion http://vivacubalibera.blogspot.com/
Chao mi amiga querida.
Elio

susana dijo...

me gustó mucho, sobre todo porque Garcia Marquez me encanta..aunque el amarillo de la letra, daña la vista niña jaaja besos su

Pekas dijo...

Estoy con Ula... qué apuesto y guapo que era Cortázar..

La "causalidad" quiso qué hoy...en un reposo de mis vacaciones.. :-))
estuviera escuchando entrevistas y cuentos de Cortázar leidos por él mismo... (el Youtube es fantástico... ) y cómo no... me recorde de tí... ya qué fué Cortázar quién "nos presentó" ...

Un placer leerte... magníficos escritores...

Un abrazo cortaziano desde una noche llena de montañas...