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viernes, marzo 14, 2008

PENSAR EL PENSAMIENTO

Un libro indispensable, capaz de templarte en viajes largos, alejada del mundo urbano, de bajar al piso, al hambre de los “no elegidos”; no escapa de la admiración y emoción de leer a George Steiner; filósofo, ensayista y poeta. Aquellas capas de cebolla tan bien delineadas por Günter Grass en “Pelando la cebolla” son contundentes en el libro: “DIEZ POSIBLES RAZONES PARA LA TRISTEZA DEL PENSAMIENTO”. Steiner, nos acerca a la filosofía del pensamiento. Acompañado de una lucidez lunar, enuncia los motivos probables de una tristeza inherente a la existencia humana y el saber que pensamos, incluso cuando dormimos.

“La existencia humana, la vida de intelecto, significa una experiencia de esta melancolía y la capacidad vital de sobreponerse a ella. Hemos sido creados “entristecidos”. Un velo de tristeza se extiende sobre el paso, por positivo que sea, del homo al homo sapiens. El pensamiento lleva dentro de sí un legado de culpa”. Su apreciación basada en Schelling, lleva a preguntar, ¿tenemos derecho a preguntar por qué no ha de ser alegría el pensamiento humano?

Aquí, las diez razones:

* El no tener respuesta a la interrogación, porque nunca sabremos hasta dónde llega el pensamiento en relación con el conjunto de la realidad, es un PRIMER motivo para la pesadumbre.

*Se pude pensar en línea recta o curva. Los arrebatos de concentración en el pensamiento no desviado, pueden llevar un riesgo de daño mental. La gran mayoría de las veces, el pensamiento ordinario es una empresa chapucera y de aficionados, una SEGUNDA causa de melancolía indestructible.

*El pensar nos hace presentes a nosotros mismos. La suspensión del pensamiento, aún en lo caos en los que interviene la locura, es simultáneamente, tautológicamente, la suspensión del ego. Nadie puede penetrar mis pensamientos. Pensar es algo supremamente nuestro: se halla oculto en la más íntima privavacidad de nuestro ser. La contradición no puede resolverse. Una TERCERA razón para una tristeza que se adhiere al ser humano.

*Hasta las verdades de la ciencia , demostrables y empíricamente aplicables, se apoyan en presuposiciones teóricas y filosóficas, en "paradigmas" fluctuantes, susceptibles de ser revisados o descartados. Cuando nos ocupamos de la verdad absoluta, quedamos fuera de la realidad. La desinteresada búsqueda de la verdad, es un CUARTO motivo para la tristeza.

*Acostumbramos a descansar en conjeturas, porque los pensamientos son abrumadores, difusos, inexplicados, ¿por qué no pensar en nuestro pensamiento? Hasta la idea de "olvidar" es sustantiva. Aquello en lo que hemos estado pensando hace una hora puede no haber dejado huella. ¿Cuántos reconocimientos se desperdician en la indiferente avalancha del pensamiento desatendido de cada día y de cada noche? ¿Por qué no somos incapaces de condensar, de almacenar ordenadamente y con todo su potencial el voltaje de nuestro ser mental? Precisamente esa generación derrochadora y ruinosa, lo que no podemos, hasta ahora, justificar. Una QUINTA razón para la frustración, para ese fundamento oscuro.

*El pensamiento es inmediato sólo para sí mismo., La gran mayoría de los actos y gestos se realizan "sin pensar", se ejecutan instintivamente o a través de reflejos adquiridos. Las sombras que se interponen entre el pensar y el hacer nunca son exhaustivamente inventariadas. Esperar contra toda esperanza es una expresión vigorosa, pero en última instancia condenatoria de la sombra que arroja el pensamiento sobre la consecuencia, una SEXTA fuente para la tristeza.

*Todos y cada uno de nosotros hemos tenido la experiencia de una frustración de la conciencia, de unas barreras al entendimiento. El mundo, tanto dentro como fuera de nosotros, murmura palabras que no somos capaces de distinguir. El pensamiento vela tanto como revela, es la SÉPTIMA razón para el velo de la pesadumbre.

*El pensamiento puede hacer que seamos unos extraños los unos para los otros. El amor más intenso, quizá más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente, entre soledades. De aquí las inciertas relaciones entre el pensamiento y el amor. El amante es incapaz de abrazar los pensamientos de la persona amada. El acto del amor es también el de un actor, es la OCTAVA razón para la tristeza.

* El desequilibrio, el desajuste del gran pensamiento y la gran creatividad con los ideales de la justicia social, es una NOVENA fuente de melancolía.

*El dominio del pensamiento, de la misteriosa rapidez del pensamiento, exalta al hombre por encima de todos los demás seres vivientes. Sin embargo, lo deja convertido en un extraño para sí mismo y para la enormidad del mundo. DIEZ veces de la tristeza.

Mientras una conciencia personal se agita silenciosa y sin reposo, como dijo Holderlin, aferrada a tocar el relámpago con las manos desnudas. La tristeza del mundo, ambula en la luz de verdades expuesta y custionables de Steiner.

Libro: Diez posibles razones para la tristeza
Autor: George Steiner
Editorial: Fondo de Cultura Económica y Siruela