





¡QUÉ CIUDAD! Sus murallas hablan de un tiempo ido lleno de presente; sus silencios y aires mansos refrescan la memoria del olvido; su mar débil y a veces huracanado enjuaga el alma o todo lo arrasa; su cultura maya labrada en piedras que miran al cielo, testimonian complejos monumentos escultóricos y arquitectónicos. Su gente, su pasado glorioso y tesoros nos proporcionan una cátedra de historia del arte. La brisa marina llenaba el rostro de los cuatro expedicionarios de "Tierra Propia". Arduos días de trabajo en Isla Aguada, cobijados de mar, lagunas, mosquitos y sol hambriento, se veían premiados ante lo bello y vestusto de la ciudad de Campeche. Cada paso, deja una huella labrada en coral, estuco y mar. Aquel aire de orgullo, reposaba en más de cuatrocientos noventa años de historia.
De estirpe maya y española, campeche "Ah Kin Pech" significa en lengua maya "serpiente garrapata", se le atribuye al conquistador español Francisco Hernández de Córdoba el descubrimiento de la ciudad en 1517.
Campeche es un espacio de transitar lento, de enamorados, de mirar despacio y noches azuladas, digna de una postal o un museo al aire libre; similar a un "set cinematográfico", diría un entrañable amigo.
Su centro histórico galardonado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 1999.
Nuestros ojos siempre pendientes, admirando una ciudad colonial importante por su movimiento marítimo que enlazaba la peninsula de Yucatán con México y el mundo. Un recorrido visual nos permitió vivir eternamente la histórica ciudad mexicana, localizada en la porción occidental de la peninsula de Yucatán.
Similar a las ciudades del caribe, Campeche fue atacada por piratas y corsarios, lo que obligó a resguardarla a partir del año 1564, construyendo en diferentes etapas 8 baluartes protectores.
CAMPECHE: Puerta de tierra, siempre abierta a la imaginación y el asombro. Obliga a quedarse, a contar sueños de ida y de vuelta, a ser cursi, como expresaba Adolfo Bioy Casares: "Las cursilerías, cuando son humildes tienen todo el gobierno del corazón"
Fotografía: Monique Camus
(I Parte)



