Me apenaba expresarme así, mi padre era uno de ellos: terco, borrachín, sucio, irritable, mujeriego, resentido, obsesivo. Sin embargo, lo amaba, el espíritu de Dostoievski me enseñó a querer a mi padre, a mi madre, a mi familia, asienta Henry Molise.
La hermandad de la uva exprime el sabor añejo del italiano Nick Molise, asentado en San Elmo, Estados Unidos, y padre de 4 hijos: Mario, guardafrenos, Virgil, banquero, Stella, casada y Henry escritor.
"Mi padre habría sido más feliz si no hubiera tenido descendencia. Sus hijos habían sido los clavos que lo habían crucificado a mi madre". Cincuenta años de casados, más de setenta de edad cada uno, resultaba una locura que quisieran divorciarse: María Molise descubrió manchas de carmín en los calzoncillos de Nick.
Tras una llamada de convencimiento de su hermano Mario, el escritor decide regresar al viejo pueblo a evitar la separación de sus padres. Volver a San Elmo era someterse a una sesión de torturas innecesarias: "Ahora, yo también estaba casado, era padre de dos hijos. No quería el papel. Quería volver a una época en que yo era pequeño y mi padre era fuerte y alborotaba la casa. Al diablo con la paternidad. No había nacido para asumirla. Había nacido para ser hijo".
Tras una llamada de convencimiento de su hermano Mario, el escritor decide regresar al viejo pueblo a evitar la separación de sus padres. Volver a San Elmo era someterse a una sesión de torturas innecesarias: "Ahora, yo también estaba casado, era padre de dos hijos. No quería el papel. Quería volver a una época en que yo era pequeño y mi padre era fuerte y alborotaba la casa. Al diablo con la paternidad. No había nacido para asumirla. Había nacido para ser hijo".
El viejo Nick, un hombre repleto de alcohol, apasionado del juego de naipes y diabético; considerado el mejor cantero de América e integrante de la pandilla "La hermandad de la uva", desea emprender su última aventura: construir una cámara de piedra para ahumar pieles de ciervos, en un pueblo perdido de la montaña. Henry es obligado a acompañar a su padre en su fallida aventura. Risas, borracheras, ofensas, cansancio, solidaridad, lágrimas, secretos, son el aderezo a una estancia de 10 días juntos. Qué era eso de llorar dormido: "Basta, padre, estás borracho y lleno de compasión por ti mismo, debes parar, no tienes derecho a llorar, eres mi padre y el derecho a las lágrimas es de mi mujer y mis hijos, me humilla, y tu dolor me matará, no puedo soportar tu dolor, no lo quiero, porque ya tengo bastante con el mío. Necesito tu vida y no tu muerte, tu alegría y no tu desánimo". Entonces yo también me eché a llorar, me levanté, me acerqué a él. Apoyé su cabeza en mis brazos, le enjugué las lágrimas con la punta de la sábana, lo mecí como un niño y no tardó en dejar de llorar". La que llora ahora, soy yo. Fante tiene la capacidad de abrir recuerdos, heridas sin sanar; gran conocedor de la condición humana, el monólogo destila el momento más verdadero, más sublime de Henry Molise a su padre.
Personajes sensibles, divertidos, rencorosos, solidarios, dan fe, ritmo y vida a la novela. La amistad de la pandilla "La hermandad de la uva", es un agasajo a propios y extraños.
Personajes sensibles, divertidos, rencorosos, solidarios, dan fe, ritmo y vida a la novela. La amistad de la pandilla "La hermandad de la uva", es un agasajo a propios y extraños.
Los excesos sin frenos apagaron la vida de Nick, dice el refrán: muerto el perro, se acabó la rabia. Todos lloraban por el viejo, cada uno cargando sus barricas de culpa y resaca de remordimientos. Gran conocedor de la condición humana, Fante, respira el don de la honestidad, la sabiduría, que provoca el dolor; la humildad, que hace grande.
El tiempo se deslizaba sin horas, leer la prosa sencilla y emotiva, sin rebuscamiento de John Fante, engrandece a la literatura.


