En sí, abril fue un mes de recorridos arqueológicos: Quiahuixtlan, Cantona y El Tajín.
Entre nichos, cornisas y talud, se recrudece mi visita aquel viejo verano del 2008 a la "CIUDAD DEL TRUENO". Hoy, vuelvo a ella sin la prisa del ayer. Hoy, hermosos robles rosas y jacarandas visten la primavera.
Pirámides abiertas semejan un hermoso abanico soplando una historia conocida por nosotros desde los libros de primaria o narrada por los abuelos.
Su extraordinaria arquitectura pertenece a la cultura totonaca desarrollada en el período Epiclásico 750 a 950 d. C. Ubicado en la planicie costera del Golfo de México a 8 kilómetros de la ciudad de Papantla, Veracruz, en el norte del estado. Observamos cómo la cornisa da un hermoso terminado a la mayoría de las construcciones.
El Tajín, en lengua totonaca significa "Trueno". Destacado centro urbano de la región, apreciado por su estilo arquitectónico único, basado en nichos y grecas.
Los arqueólogos dividen su fase constructiva en cuatros pasos: PRE URBANA, se edificó la Plaza del Arroyo; etapa de CONSOLIDACIÓN que abarcó la construcción de edificios al norte de la Plaza; fase de EXPANSIÓN URBANA caracterizada por el mayor florecimiento de la ciudad y finalmente el proceso de DESTRUCCIÓN o abandono de la ciudad.
Por su belleza arquitectónica, historia y conservación, la zona arqueológica del El Tajín es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1992, bajo custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, conquista a quien la visita.



