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jueves, noviembre 01, 2007

EL LABERINTO DE LA SOLEDAD


Sí, ensayo obligado para todos los mexicanos. La pluma maestra del poeta y premio Nobel de literatura, Octavio Paz nos desnudó parte por parte. Nuestra radiografía a la luz de miles de lectores...Transcurrido 57 años de su publicación(1950) “EL LABERINTO DE LA SOLEDAD” ¿sigue vigente?
No pretendo elaborar una reseña sobre esta gran obra, la he leído tres veces y no dejo de pensar y sentir, que me sigue incomodando....Específicamente, abordaré un fragmento del capítulo: TODOS LOS SANTOS(Días de muertos…1 y 2 noviembre). Tradición prehispánica de los aztecas, que lejanamente en algunos pueblitos de México se niega a morir...Los vivos veneramos a nuestros muertos mediante la comida: calabaza, pulque, atole, maíz, pan, calaveritas de azúcar, flores, altares. Las festividades son alucinantes.
Mucho se ha expresado cómo los mexicanos contemplamos la muerte, Paz en su momento dio en el clavo exacto:
"Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas. El arte de la fiesta, envilecido en casi todas partes, se conserva intacto en nosotros. ¿Un pobre mexicano, cómo podría vivir sin las fiestas? Entre nosotros la fiesta es una explosión, un estallido. Muerte y vida, júbilo y lamento, canto y aullido se alían en nuestros festejos, para recrearse o reconocerse, sino para entredevorarse.
La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. Frente a ella nuestra vida se dibuja e inmoviliza. Nuestra muerte ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida. Por eso cuando alguien muere de muerte violenta, solemos decir: “se la busco”. Si la muerte nos traiciona y morimos de mala manera, todos se lamentan: hay que morir como se vive. La muerte es intransferible, como la vida. Si no morimos como vivimos es porque realmente no fue nuestra la vida que vivimos.
Paz, sustenta que para el mexicano, la muerte carece de significación. Para otras sociedades, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; más al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con impaciencia, desdén e ironía”.
A 57 años del LABERINTO DE LA SOLEDAD, el mexicano no centra tanto su vida en la muerte, sino en otros aspectos cotidianos que le permitan sobrevivir: la preocupación de un empleo, la salud, los hijos...No la ignora, la siente, la respeta como un hecho desagradable, inesperado, que sí tiene valor y aplasta fuerte...
Si algo tiene el mexicano es mostrar siempre su verdadero rostro… Aunque somos un país inacabado y al mismo tiempo fijo para siempre ante los ojos de los demás, le tememos más a la muerte que a la vida, actualmente no es un huésped tan familiar aunque la festejemos, la respuesta mexicana a la vida es la vida.

LIBRO: EL LABERINTO DE LA SOLEDAD
AUTOR: OCTAVIO PAZ
EDITORIAL: FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Fotografía: R. Prakausa.